Martes 12 de Diciembre del 2017
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Manu Benítez.

*Hola Susana, ¿que tal estas? Que te parece si esta noche buena la paso contigo, es que no tengo planes y no me apetece pasarla sola.

*Por supuesto, sabes que me hace ilusión verte, así que coge el billete y vente para Alicante, te esperamos con los brazos abiertos.

Al descolgar, Sandra suspiró con gesto de alivio, la agobiaba no tener planes para una noche tan familiar, otros años la había pasado junto a sus hijas, pero este año las tres tenían sus propios planes, tampoco las quería culpar aunque le parecía una actitud egoísta, sabiendo que sin ninguna de ellas se pasaría la noche del 24 de Diciembre sola. Desde que se murió su marido la vida cambio para ella, compartían su vida y no existía rincón alguno que no hubieran estado juntos, por eso la vida se le vino abajo cuando la enfermedad se lo llevó. Fueron dos años de sufrimiento viendo como la vida de Enrique se apagaba por momentos, hasta que su luz dejó de encenderse definitivamente. A partir de ese momento solo el aliento de sus hijas la mantenían viva, pero poco a poco se fueron despegando de ella, primero fue Ines, que se fue con su pareja a vivir a otra barriada de Alhaurin ya que su marido trabajaba en el polígono de Guadalarhoce y a el le venia vivir mejor en Campanillas, Sofia se independizo y se fue a vivir sola, aunque su casa siempre estaba llena de amigas y la benjamina compartía piso con dos amigas 
Este año todas tenían sus propios planes navideños y ninguna quiso contemplar que su madre se quedaba sola en estas navidades, ninguna pregunto a las demás si iban a cenar con ella, todas estaban preparando de manera individual sus propias navidades y no había cabida para la mujer que dedico su vida en educarlas y darlas lo mejor que podía.
Sandra estaba resignada a pasar las navidades fuera de su hogar, lejos de sus hijas y fuera de su pueblo, resignada a ver que la vida va pasando y los ciclos van cambiando a lo largo de los años, hoy le tocaba salir fuera del círculo familiar, ese del que tanto intentó proteger para que todas sus hijas tuviesen un futuro digno. No se arrepentía de nada ni tampoco se iba a lamentar por ello, entendía que eran jóvenes y que las nuevas generaciones tenían otro concepto de las navidades distinta a la que ella fue educada, por eso no se enfado con ninguna de ella.
La estación de Maria Zambrano estaba saturada de gente y apenas se podía transitar por los andenes, era previsible siendo 22 de Diciembre, víspera de noche buena, allí se encontraba también Sandra con su maleta preparada para acceder al tren que la llevaría a Alicante, sola entre tanta multitud pero con la satisfacción de que en la estación de destino la estaría esperando su amiga Susana, de repente, tres manos la cogían de los hombros, eran sus hijas, la abrazaron y la pidieron perdón por no haberse dado cuenta de que la habían dejado sola.
Horas antes Ines se encontró con una amiga de su madre que la había dicho que Sandra se dirigía a la estación de tren de Málaga para ir a Alicante, rápidamente llamo a sus hermanas para ir a buscarla y retenerla para que se quedase con ellas, en el trayecto a la estación se dieron cuenta del error cometido y apenas podían hablar, solo rezaban porque les diese tiempo a llegar.
< Lo sentimos mama, no tuvimos en cuenta lo que nos enseñaste cuando eramos pequeñas y solo pensamos en nosotras mismas, las tres hemos decidido dejar los planes que teníamos para pasar esta noche buena todas juntas como cuando estaba papa > Exclamo la benjamina.
Sandra se abrazó a sus tres hijas y todas se fundieron entre sollozos,

Artículo publicado el 6 / diciembre / 2017. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Manu Benítez.