Paqui Martínez. Parece ser que el Vaticano ha puesto en marcha una Comisión interna para la tutela de menores, que se encargará de desarrollar programas de formación a miembros de la Curia, con el fin de evitar y prevenir abusos sexuales por parte de los religiosos.

Todavía no salgo de mi asombro ante la noticia y dos son las cuestiones que me abordan, la primera de ellas es ¿en qué van a formarlos? la pederastia esta penada por la Ley y la Iglesia si conoce que existen casos en su seno tiene la obligación de denunciarlos, de lo contrario su encubrimiento le hace incurrir en un delito.

La segunda cuestión que me asalta es ¿de qué versarán las materias a impartir en el programa formativo? a pesar de que si hay algo a lo que esta cabecita le sobra es imaginación, no logro siquiera vislumbrar el enunciado de uno de los módulos; lo que no se me escapa es la hipotética idea de que se trate de impartir enseñanzas más encaminadas a acallar este escabroso asunto y evitar que salgan a la luz futuros escándalos.

Es absurdo intentar tapar la realidad, la solución por más vueltas que le den no es otra que poner y denunciar ellos mismos a los pederastas, como corresponde por ley, y suprimir el celibato. Negar la sexualidad de un ser humano y reprimirla etiquetándola de pecado solo puede definirse como un acto “contra natura”, una definición que la propia institución eclesiástica utiliza de forma despectiva para calificar muchas conductas humanas de lo más naturales. Sigo sin salir de mi asombro.

Artículo publicado el 7 / febrero / 2015. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Paqui Martínez.