Lunes 26 de Noviembre del 2018

Paqui Martínez.

De una ministra, ministro o ministre se esperan grandes ideas que faciliten la convivencia entre los ciudadanos; una presunción que a veces se demuestra que está más ligada a  la infinita inocencia de del ciudadano que a la realidad de las propuestas de las ilustras, ilustros e ilustres ministras, ministros o ministres.

¡Qué aburrimiento de reiteración por causa de género!

Pero si la brillante idea de eliminar el sexismo en el lenguaje, complicando la comunicación oral o escrita tuvo su enjudia, la nueva propuesta de nuestra ministra Carmen Calvo para evitar las dificultades de los jueces a la hora de determinar la existencia o no de violación, a través del consentimiento expreso y por escrito de las partes participantes en el acto o actos sexuales ha superado todos los límites del absurdo, y así lo atestigüan la cantidad de memes que han aparecido. La paciencia y el sentido del humor de los sufridos ciudadanos no deja de sorprenderme.

Y volvemos a complicar las relaciones entre ciudadanos. A mi que me perdonen, pero en mi bolso de salir, después de las llaves de la casa, las del coche, el móvil, un peine y el abanico, no me cabe la carpeta con los contratos tipo, el bolígrafo, más los medios profilácticos para un casual encuentro amoroso con un contrario. Y ya lo del “aquí te pillo aquí te mato” nada de nada, “aquí te pillo, pasamos por la farmacia de guardia, la papelería para imprimir las copias pertinentes, y ya si eso, después te mato”  matar en sentido erótico-festivo, entiéndase, no vayamos a caer en apología de violencia de género. Caso de que, después de este periplo, las partes sigan dispuestas a juntar “sus partes” éstos deberán guardar las copias de los contratos en caja fuerte, todo sea por evitar un disgusto post-gusto.

Y ya metida en la harina del absurdo, se haría necesario proponer que no sólo hayan turnos de guardia para las farmacias, exijamos que se extienda a las papelerías, y un servicio jurídico telefónico 24 horas para resolver dudas a las partes contratantes. No cabe más absurdo en la puesta en práctica de una propuesta.

Duras se ponen las cosas cuando la cosa se pone dura.

Artículo publicado el 14 / julio / 2018. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Paqui Martínez.
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