Manu Benítez.

Era martes y un día mas esperaban a José para iniciar la partida de tute como todas las tardes de lunes a viernes en el club de jubilados del barrio, cada vez que veían entrar a alguien giraban la cabeza por si era el, pero desde hacia mas de una semana eso no ocurría. La preocupación que tenían era tal que sin hablar de ello todos antes de entrar al club miraban en la puerta por si estaba su esquela, era habitual ver esquelas de personas mayores y habituales al club, no obstante sabían que a su edad eso era predecible y su fiel amigo no era ajeno a ello.

 

Al final de la partida Luis decidió hablar de ello abiertamente, sin ningún pudor, sabéis que Jose últimamente no estaba bien y que aveces se desorientaba, seamos sinceros, todos sabemos que no estaba bien, espetó Luis, todos admitieron esta afirmación tan rotunda, por eso estaban preocupados. En los últimos días les confeso lo incomodo que se encontraba con sus hijos, Jose les confesó que en sus visitas a Madrid para ver a sus dos hijos con sus familias respectivas estos les indicaban el sitio para sentarse, para colocarse a comer, las toallas que tenia que utilizar, los cubiertos y un sin fin de acciones que le hacían sentirse como un un huésped molesto para sus hijos, daba igual en que casa de los dos estuviese ya que el trato era exactamente igual. Eso si, tenia buenas palabras de todos pero ninguno quería mantener una conversación mas larga que no fuesen los saludos protocolario, esto le condujo a una depresión que mantuvo a escondidas.

 

Luis, Mario y Joaquin eran sus amigos pero luego ellos iban a sus casas y Jose se encontraba solo, desde que enviudo no levanto la cabeza, la soledad llamo a su puerta con las maletas preparadas para quedarse hasta el ultimo día de su existencia. En el club conoció a una mujer que era viuda con la que hizo una amistad especial, los dos hacían frente a la dura soledad pese a los comentarios de la gente, tampoco dejaron que la opinión de sus hijos hicieran mella en la amistad sana que mantenían pero la edad siempre pasa factura y las enfermedades llegan sin piedad alguna. Felisa enfermó y fue conducida a una residencia por consejo de los hijos, ella nunca los culpó ya que sus hijos tenían un tren de vida que les hacia imposible por cuestiones de tiempo atenderla en condiciones, así que fue a parar al hotel de las personas mayores para al menos, vivir el resto de sus días con un poco mas de compañía.

 

 

Joaquin tomó la iniciativa esta vez, les dijo a sus amigos de batalla que tenían que hacer algo y juntos se encaminaron a la vivienda de su amigo Jose, una vez allí se pusieron en contacto con una de sus vecinas comentando esta que hacia ya mas de una semana que no lo veía y que ella se había imaginado que había acudido a pasar una temporada con sus hijos. La conversación puso nerviosa también a Rosa y entre todos decidieron ponerse en contacto con uno de sus hijos ya que ella tenia su numero de teléfono por si pasaba algo. La tensión empezó a crecer cuando descubrieron que Jose no estaba con sus hijos, en el interior de sus amigos se acumulaba un mal presagio y la ansiedad asomaba en sus cuerpos.

 

A los 30 minutos apareció una sobrina de Jose que tenia la llave de la puerta, Luisa vino con síntomas claros de nerviosismo, las palabras de su primo no eran alentadoras y en su mente aparecía la figura de su tío muerto sobre la cama, con dificultad ,dado los nervios abrió la puerta y todos accedieron a la casa, luisa fue rápidamente al cuarto pero allí no estaba, todos empezaron a inspeccionar la casa para ver si lo encontraban pero estaba claro que allí no estaba, de repente Luisa empezó a llorar sin consuelo, tenia una nota en sus manos, era de su tío

 

 

Hola hijos, perdonarme por no avisaros de mi decisión y de la angustia que os haya podido causar, pero en vista de que mi presencia os incomodaba en vuestras casas he pensado que no era importante para vosotros mi decisión. Hace días que el medico me comunico que mi estado de salud ha empeorado y he pensado que mi ultima etapa la quiero pasar de manera alegre y sin miedo a pensar que voy a molestar por sentarme en un sillón que no me merezco o por comer con un cubierto que no me pertenece ,así que me voy a la residencia de mi amiga Felisa, juntos nos haremos compañía y haremos que nuestras vidas sean las mas llevaderas posibles.

 

Por favor, decirles a mis amigos Joaquin, luis y Mario que les tengo en mente, y que las puertas de la residencia están abiertas para poder visitarme cuando quieran, vosotros venir cuando vuestras agendas de vida tengan un hueco para algo mas que no sea para preguntarme que tal estoy.

 

Un beso, vuestro padre “

Artículo publicado el 18 / julio / 2017. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Manu Benítez.