Domingo 25 de Noviembre del 2018

Paqui Martínez.

Ahí esta dormida, o eso creo, lo mismo no duerme y si intento levantar la sábana puedo verme en una situación embarazosa, pero me gustaría saber si su cuerpo es normal, su cerebro esta claro que no lo es, ni su forma de mirarme, a veces pienso que conoce mis pensamientos y me ruborizo, a mis casi cincuenta años, ¿qué me esta pasando?.

Su mirada es rara, su forma de hablar es diferente, a veces cuando me habla parece que esta leyendo una enciclopedia, y otras me transmite una pasión y dulzura imposible de describir, a veces no parece de este tiempo y otras pienso que esta a años luz por delante.

Ella es de otro mundo, estoy convencido, no sabe nada de la televisión, ni de cine, ¡no sabe qué es Netflix! y sin embargo su soltura con las nuevas tecnologías no es normal, llevo tiempo observándola y pienso que su cabeza es un disco duro que no se cansa de almacenar información y yo he adoptado el papel de ratón, soy el vehículo a través del cual descubre cosas nuevas, otras veces para ella soy “google” y me pregunta con una inusual sed de aprender, saca conclusiones a gran velocidad y repregunta una y otra vez. Al contestar sus preguntas pone los cinco sentidos en mis palabras, mientras sonrie levemente, y me mira con un dulce gesto de admiración, me encanta, valora mis palabras y mis conocimientos como si fueran un tesoro y me hace sentir bien.

A Ella le resulta divertido cuando yo le digo que es extraterrestre, de otro planeta, pero realmente lo pienso, todo en ella es extraño, hasta su aparición en mi vida, aquel día tembló la tierra, literalmente: mi paseo matutino por la sierra se vió bruscamente interrumpido por la repentina caida de piedras de la pared de la montaña que bordea el camino forestal, allí quedé inmovil mientras varias piedras rodaban a gran velocidad alrededor, me asusté y seguí caminando y al pasar una curva del camino alli estaba ella, le aconsejo que no siga avanzando alertándole del peligro y ella mira su móvil y me dice, “es normal, ha habido un pequeño temblor de tierra con epicentro en Torremolinos y es posible que de la vibración se hayan desprendido esas piedras”, de piedra, así fue como me quedé, por un momento me olvidé de Zeus, que había huido asustando y lo había perdido de vista, comenzé a llamarlo y ella me aconsejó que no gritase, de haber piedras a punto de desprenderse la vibración del sonido de mis voces haría que se desprendiesen y se ofreció a ayudarme a encontrarlo, poco después Zeus apareció, me sorprendió que el perro se comportara como si la conociese, suele ser receloso con los extraños, pero conforme bajábamos el camino y hablábamos, esa primera impresión de extrañeza dio paso a una sensación de que nos conocíamos de mucho antes.

Ella se rie cuando le digo que es extraterrestre y que ese día que nos conocimos no hubo ningún movimiento telúrico, las piedras se desprendieron al posarse la nave en la que ella llegó de su planeta, a estas alturas su risa se convierte en carcajadas, y me dice que le encanta mi imaginación y para mi es ya un triunfo hacerla reir, su sonrisa es mi motivación para seguir ideando locuras, estimula mi creatividad y mi búsqueda de ese detalle que la sorprenda y que le haga reir.

Es de otro planeta, y yo quisiera dedicarle mi vida a ayudarle a descubrir este mundo, pero ella sigue durmiendo, y yo aqui preguntándome en qué lugar de su cuerpo tiene la apertura para la batería, para su reparación o reprogramación, si le dijera esto que estoy pensando estoy seguro de que, lejos de tomarme por loco, le resultaría divertido, sería capaz incluso de escribir un microrelato al respecto.

 

Artículo publicado el 28 / enero / 2018. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Paqui Martínez.
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