Jueves 22 de Noviembre del 2018

Paqui Martínez.

Desde el mismo día en que funde este periódico me autoimpuse no escribir en él sobre temas políticos, el motivo era claro: desligar mi ideología que podría expresar en una columna personal, con la línea editorial del medio que dirijo, de corte social y cultural.

Pero hoy y desde hace un tiempo los acontecimientos me desbordan, fiel y voraz lectora de la prensa diaria, vivo entre la consternación, el hastío y a su vez la avidez de obtener mas y mas información, consciente de que estoy viviendo un capítulo de nuestra historia del que a veces incluso me pregunto cómo se escribirá en un futuro en los libros, a la vista de la manipulación que de ésta puede llegar a hacerse con el paso del tiempo.

Antes de que los hechos que hoy vivimos pasen a ser historia, no hay mas remedio que centrarse en el cajón de sastre de la prensa, leerlo todo y tratar de sacar conclusiones. En esa dificil tarea me encontraba esta mañana cuando me topo con una noticia: el recién autoproclamado Presidente de una supuesta República paseándose triunfal por su ciudad natal, acompañado de su esposa y vitoreado por su gente, e inmediatamente llegó a mi mente aquella, igualmente casposa imagen, de una famosa tonadillera y un Alcalde paseándose por la Romería del Rocio, henchidos de supuesto amor y felicidad, mientras el pueblo los felicitaba, para unos meses mas tarde aparecer en los mismos medios de comunicación condenados e implorando piedad: el uno, para salir de la cárcel, aludiendo enfermedad y entre llantos la otra, diciéndose engañada por el otro.

Intentando ser aséptica en mi disertación, y en espera de que la justicia se pronuncie sobre el futuro de la feliz pareja, pseudopresidente y pseudoprimera dama, miro sus sonrisas triunfales y me pregunto de qué se sienten orgullosos: representan la ruina de un pueblo que tras generaciones, unidas por el de progreso y esfuerzo colectivo, hoy sufren una fractura social que impide la convivencia incluso en el seno de las familias, una sociedad rota que sangra.

Y ellos pasean, sonrientes, entre vítores de esos mismos a los que no dudarán en utilizar como escudos humanos llegado el caso de que lo necesiten para eludir sus responsabilidades, no me creo que estos alegres paseantes no sean conscientes de la situación que han creado, que no sean capaces de ver que un nuevo pais no puede forjarse de espaldas a la comunidad internacional, no puede generar bienestar en sus ciudadanos sin una infraestructura económico-monetaria que lo respalde y con una sociedad dividida y radicalmente enfrentada.

No sé que deparará el futuro, de ahí esa necesidad de seguir devorando toda la información que me llega, pero gane quién gane el pulso, la fractura social impedirá que aquella maravillosa tierra vuelva a ser lo que ha sido.

Hoy, nueva manifestación de la “otra mitad”, mañana, se pronunciarán los tribunales, ¿y qué mas da? el odio y la confrontación social no lo resolverá la justicia ni el triunfo de una de las dos partes.

 

Artículo publicado el 29 / octubre / 2017. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Paqui Martínez.
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