Sábado 13 de Enero del 2018

Paqui Martínez.

Con este piropo, todo un clásico, y que en palabras de la presidenta del Observatorio de Violencia de Género, es un acto machista, una invasión en la intimidad de la mujer por ser alusivo, según sus palabras, al aspecto físico de una mujer y por lo tanto debería erradicarse, comienzo mi columna de esta semana.
Semejante reflexión, ante los medios de comunicación, cuando se cumplen once años de la entrada en vigor de la actual Ley de Violencia de Género, es lo que propone la responsable de un organismo que existe para erradicar un problema social del calibre de la violencia de género. ¡Qué gran avance en la materia! y se quedó tan ancha, y es que parece ser que del piropo a la hostia solo hay un paso.
Hay que reconocer que desde que cayó el sector de la construcción los piropos ya no son lo que eran, ese piropo “sentío” desde el andamio esta en clara decadencia; y es que piropos hay de muchas clases, desde los clásicos, los ocurrentes y por supuesto el que demuestra una falta de educación y respeto. De los primeros, clásicos, ya he hecho alusión en el título, de los segundos aún recuerdo alguno que me hizo reir y de los últimos, los menos, también tuve que defenderme en alguna ocasión dedicándole a mi maleducado piropeador un sonoro ¡grosero!, pues eso, que nos dejen defendernos, que las piropeadas también tenemos boca para afear la conducta de alguno de los muchos maleducados que hacen alarde público de su condición.
Con maleducados lidiamos a diario, hombres y mujeres por igual, de lo que no es tan fácil es defenderse es de las desigualdades sociales, que son las que realmente ponen en riesgo a la mujer. De un organismo como el Observatorio de la Violencia de Género lo que esperamos son propuestas para evitar que a mismo empleo y cualificación haya diferencias de salario entre hombres y mujeres, romper con el elevado índice de precariedad laboral que padecemos o propuestas encaminadas a la conciliación de la vida laboral y familiar, la falta de acción en estas materias es lo que a mi como mujer me agrede, todo lo demás es cuestión de educación.
Yo le recordaría a la señora Carmona que hay veces que lo más educado es saber cuando callarse.

Artículo publicado el 10 / enero / 2015. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Paqui Martínez.