Manu Benítez.

Me educaron bajo la premisa de la educación y del respeto hacia el resto de personas, emblemas de la buena convivencia entre la sociedad por muy variopinta que esta sea, aprendí que la intolerancia es fruto de la falta de enseñanza de valores de muchas personas que fueron haciéndose mayores creyendo en las leyendas que rezaban falsas doctrinas como la supremacía del hombre hacia la mujer, la supremacía entre razas, entre religiones, y que ademas no podía existir amor entre personas del mismo sexo, todo esto les hizo ser ignorantes de la vida y ser molestos para una mayoría que casi siempre es silenciosa.

Hoy se celebra el día del orgullo gay y mas de dos millones de personas se concentran en Madrid para lo que viene a ser una gran fiesta, carrozas, conciertos y mucho colorido conforman un evento de primer orden internacional, pero a esto hay que añadir también mucho alcohol y lo que es una reinvindicacion justa y necesaria se convierte en una fiesta de desenfreno, y en un negocio rentable para los comerciantes y hoteleros. El debate no es si es necesario este día como reivindicativo sino en lo que se ha convertido este día, contrasta con las manifestaciones organizadas por asociaciones de colectivos LGTB en la periferia de la capital y en donde apenas han acudido decenas de personas, ¿porque? Es muy sencillo, en realidad la mayoría acuden a una fiesta y no a una manifestación para exigir derechos.

Hoy muchos ayuntamientos tienen colgadas en sus balcones la bandera multicolor, símbolo de estos colectivos, y como gesto lo aplaudo pero el problema viene cuando preguntas a estos ayuntamientos que hacen por defender sus derechos, por defender la igualdad o por simplemente que nadie se sienta marginado por amar a una persona del mismo sexo y no te contestan nada. Rechazo la hipocresía de esa gente que hoy se viste con la bandera representativa de estos colectivos y mañana se gira al ver como dos hombres se besan en un parque, rechazo a esas cadenas de televisión que emiten con entusiasmo los actos de la fiesta en Madrid como gesto de ser una cadena defensora de derechos ,y luego tiene en la parrilla a programas que hacen noticia principal que un famoso ha sido pillado besándose con alguien de su mismo sexo.

Hoy muchos países castigan duramente a personas homosexuales e incluso los condenan a muerte y en Madrid quieren hacerme creer que la mejor manera de defender sus derechos es hacer una fiesta en donde va a primar el desenfreno, lo siento, yo siempre defenderé los derechos de toda persona que sufre la marginacion porque otros creen que son diferentes, pero la forma de hacerlo creo que no es esta, es mi opinión y es tan razonable como el resto que aplauden lo contrario, la diferencia es que yo no me girare cuando vea a dos mujeres besándose o cogidas de la mano como expresión de su amor, porque su amor es tan limpio como el mio.

 

Hay que normalizar a una sociedad que todavía piensa que entre dos hombres o dos mujeres no puede existir amor pero esto hay que hacerlo bajo la tutela de la buena educación y no ignorando la realidad.

 

Artículo publicado el 1 / julio / 2017. En la categoría: ColaboradoresEn la categoría: Manu Benítez.