Miercoles 14 de Noviembre del 2018

Manu Benítez.

Su coche se salio de la calzada sin apenas poder reaccionar ante la curva que tenia que haber trazado sin dificultad, lógico, sus pensamientos no estaban en aquella carretera que unía Cartama con Alhaurín de la Torrre, sino en Sara, por eso no la vio, inmovilizado en el coche aun seguía teniendo en mente a su novia sin darse cuenta de la gravedad del accidente que había sufrido y de las consecuencias de sus mortales lesiones.

Sara por su parte estaba en casa llorando por la discusión mantenida con Mohamed debido a la presión de sus respectivas familias, ninguna aprobaba la relación que mantenían desde hacia dos años y es que desde el día que se conocieron en el café Movi no se volvieron a separar, ambos se quedaron prendados uno del otro y sin apenas darse cuenta se dieron su primer beso bajo la luz de la luna sentados en uno de los bancos del parque de los patos. Miradas cómplices y unas sonrisas que adivinaba una relación hermosa, pero complicada a la vez, se dejaron llevar por el embrujo de la noche sin saber que el amor que surgía en esos momentos era un amor prohibido a los ojos de la gente.

Mohamed aterrizó en Alhaurin de la Torre aconsejado por su familia ya que el prefirió echar la suerte en Madrid acompañado de amigos, que como el buscaban un trabajo en la construcción, su familia en cambio optó por probar la suerte en el campo ejerciendo como jornaleros, o en todo aquello que les pudiese surgir para ganarse un poco de dinero. Con la crisis y ante la falta de oportunidades en la capital Mohamed se traslado a la localidad donde estaban sus padres para ver si hay tenia mas suerte, pero tampoco la tuvo, al menos de momento. Poco después de recalar en Alhaurín conoció a Sara y el flechazo surgió de inmediato como si de dos almas gemelas se tratasen aunque perteneciesen a distintas culturas, a ellos no les importaba ni tampoco querían entender la diferencia por pertenecer a países diferentes ya que disfrutaban estando juntos, ¿que les importara a la gente si nos queremos o no ? Se decían entre risas, pero al enterarse sus familias comenzaron sus problemas, la prohibición de los padres de Sara para ver a su amado fue categórico, “No queremos que vuelvas a ver a ese chico, jamas” exclamaba su padre sin importarle los sentimientos de su hija, “no puedes verte con esa muchacha, no es como nosotros” espetaba el padre de Mohamed con tono muy enojado, ¡sera tu ruina!.

Incomprendidos pero sin animo de tirar la toalla, Sara y Mohamed decidieron que la mejor forma para que sus familias no tuviesen mas remedio que aceptar su relación era la de tener un hijo, de esa manera aunque forzados tenían que aceptar que este amor no se podía romper. Así que bajo el manto de las estrellas consumaron su amor hasta que por fin Sara confirmo su embarazo, una alegría sucumbía dentro de ellos sin parar a pensar que su pequeño no podía ser el parapeto de la intolerancia de sus familias. Ahora tocaba decidir como comunicárselo a las familias, hacerlo por separado o juntos como la mayoría de las parejas que quieren dar tan grata noticia, Sara prefería hacerlo sola por temor a la reacción de sus padres ya que no quería imaginar a su padre enfrentándose con el amor de su vida, Mohamed en cambio pensaba que él como futuro marido tenia el derecho de estar en tan delicado momento, así que aquí tuvieron su primera gran discusión, Mohamed no quería dar su brazo atorcer y mas cuando el estaba acostumbrado a ver comos en las familias de su país natal el hombre era el que decidía sobre cuestiones importantes.

Los padres de Sara eran personas muy convencionales a las que les gustaba respetar las tradiciones de todo índole, sobre todo las relacionadas con la semana santa, Juan ademas era cofrade de los moraos y siempre era uno de los asiduos a llevar el trono de la Virgen, Ana en cambio era mantillera desde muy joven, caminando siempre detrás del trono del cristo, su momento mas emotivo era el de la bendición y no podían evitar nunca derramar esas lagrimas de emoción al ver como el cristo movía su brazo en señal de bendición. Cuando Sara entró con Mohamed en la casa vio enseguida las caras de desagrado y mas cuando anunció su embarazo, ¡Loca1 ¡insensata!,¡ has arruinado tu vida! Juan y Ana se alzaron enseguida del sofá para desaprobar a su hija y echar a Mohamed de su casa, Sara rompió a llorar y salio junto a Mohamed de la casa sin apenas poder articular ninguna palabra.

Ahora quedaba la reacción de los padres de Mohamed que también eran extremadamente tradicionales y rigurosos con las leyes de su religión, al entrar en la casa era como ver la misma escena que en la casa de Sara pero con distintos protagonistas, caras de desagrado y miradas de enfado cuando anunciaron el embarazo de Sara, no dijeron palabra alguna pero sus rostros lo decían todo. Salieron de la casa y tuvieron una fuerte discusión, su idea de tener un hijo no resultó efectiva y se lo recriminaban mutuamente, Mohamed se fue enfadado hacia su coche y se alejo del lugar, Sara en cambio deicidio acudir de nuevo a la casa de sus padres para ver si podía quedarse con ellos.

Mohamed pensaba en ello mientras aguardaba a la ambulancia, nadie quería moverle por temor a provocarle unas fracturas mayores, así que se limitaban a esperar a la guardia civil y a la ambulancia, tan solo un chico que se dio cuenta de que quería decirle algo se acerco a él para ver que quería decirle

Por favor, dile a mi familia que cuide de mi niño y que acoja a mi novia como a una mas de la familia, y a ella dila que en cualquier reino de los cielos la esperare, que cuide a nuestro hijo dentro de la tolerancia y que le diga que su padre le protegerá de las incomprensiones e injusticias de la gente.

Artículo publicado el 3 / junio / 2017. En la categoría: Información MunicipalEn la categoría: Servicio Público
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